Las TIC y el voluntariado: una herramienta para el desarrollo

08 Septiembre 2006

Djibril Fall, un sociólogo e investigador capacitado en estudios del desarrollo en el IUED de Ginebra, se unió al equipo de coordinación de ICV en Ginebra. Actualmente, es voluntario y está estudiando las TIC. Está particularmente interesado en los asuntos relacionados con los jóvenes y la ciudadanía por lo que su tesis  trata sobre estos temas.

Cuando se estudia la relación entre el voluntariado y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC),  al principio puede parecer una moda académica dado el interés suscitado por estos dos temas en la última década. Pero si el voluntariado y las TIC se han convertido, de hecho, en puntos de referencia, esto se debe principalmente al hecho de que ambos ofrecen nuevos métodos para comprender la interacción humana. Si ser voluntario, definido como “estar dispuesto a ayudar al prójimo, con el objetivo de beneficiar a la comunidad sin retribución económica”, no es un nuevo concepto en sí mismo, entonces las TIC pueden ser consideradas como un elemento esencial para la construcción de una “nueva sociedad” caracterizada por la transmisión y el intercambio de informaciones: una sociedad de información.

La sociedad de información  está creando una agitación radical en todos los ámbitos

Según los partidarios de la llegada de la sociedad de información, esta última es el sucesor natural de la sociedad agraria e industrial. Partiendo de la premisa de que toda sociedad human se caracteriza por un proceso dinámico, ellos predicen, como lo señala la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), “agitaciones radicales en todos los ámbitos de nuestra vida: transmisión del conocimiento, comportamiento social, prácticas económicas y comerciales, participación política, medios de comunicación, educación, salud pública, ocio y entretenimiento.”

El voluntario también es accesible

Lo que quiere decir que la sociedad de información como la he descrito antes constituye por un lado, una continuidad dinámica en el progreso de las sociedades humanas y por el otro, quiere romper con la predicción de una mayor comercialización de la interacción humana. Sin embargo, para que esto tenga lugar, la sociedad de la información debe escapar de la visión dominante mercantilista y construir bases sólidas y duraderas para la liberación y la igualdad. Estos son factores de cohesión y de bienestar social.

La dimensión liberadora de la sociedad de información contrasta con el control económico presente en el mundo industrial, y su elemento igualitario ayuda a reducir las diferencias evidentes en el ámbito del bienestar social de los diferentes grupos de personas. Estas dos dimensiones básicas tienen como objetivo principal transmitir la información al mayor número de personas posibles. Ese es el mayor al desafío que se enfrenta esta "nueva sociedad". En otras palabras, ¿cómo podemos hacer que la información sea más democrática y accesible? Esta es también la cuestión principal que nos permite vincular el voluntariado y las TIC. Es importante recordar que uno de los principios del voluntariado es la accesibilidad: hacer que los servicios estén disponibles para quienes los necesiten. La accesibilidad, por tanto, aparece como una idea federal en este debate.

En un contexto mundial en el que la solvencia económica es la única garantía que permite el acceso a los recursos, ¿cómo puede el voluntariado garantizarle a las poblaciones el acceso mínimo a las TIC, perpetuando de esta manera la sociedad de información?

Un acuerdo escrito o verbal realizado por una entidad legal puede ser considerado como un contrato

Este es un tema que podría influenciar nuestras reflexiones e investigaciones sobre el verdadero potencial de las TIC y del voluntariado dentro de la perspectiva del desarrollo humano sostenible. Este tema podría requerir una redefinición clara y funcional del concepto central del voluntariado para que sea un acto de solidaridad, de intercambio y de partición equitativa de los recursos, es decir, una fuerza impulsora de una “nueva sociedad humana”. Entonces, es necesario cuestionar los principios del voluntariado como están definidos en la actualidad, sobre todo el concepto de compromiso individual.

Todos saben que en ciertas sociedades, especialmente en África, un acuerdo escrito o verbal realizado por una entidad legal puede ser considerado como un contrato para toda la comunidad. Desde este punto vista, sería interesante llevar a cabo una profunda investigación empírica sobre la percepción del voluntariado en estas sociedades en las que un contrato implícito social, moral o simbólico puede hacer que las personas otorguen su “libre albedrío” a un tercero tal como ancianos, líderes religiosos, jefes tribales, jefes de aldea, jefes de distrito o cualquier persona investida de poder. Esa es la principal condición para poder evaluar el potencial humano necesario para el desarrollo social sostenible en estas sociedades.

Djibril Fall

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